El estrés

El estrés

Autor: Manuel López Espino

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El estrés es la respuesta de nuestro organismo ante un fenómeno que se presenta como amenazante o cuando se produce un disbalance entre las demandas del medio y los recursos que poseemos.

El concepto del estrés se coge del ámbito físico, referente a la fuerza que un metal puede aguantar antes de romperse. En los seres humanos sería la carga que somos capaces de aguantar en nuestra vida diaria hasta que el estrés crónico nos crea una patología psicosomática (mental o física).

Los primeros trabajos que se llevaron a cabo fueron médicos buscando factores etimológicos de naturaleza física, química o bacteriana, más tarde los psicólogos buscaban factores psicológicos o sociales. Hoy en día se la considera una enfermedad multifactorial, donde puede haber múltiples factores actuando al mismo tiempo.

La respuesta del estrés es en un primer momento de huir de la situación que lo provoca o confrontarla violentamente, constituyendo uno de los mecanismos de supervivencia más sofisticados del cuerpo preparándonos para hacer frente a situaciones de riesgo vital. Recordemos que filogenéticamente hablando llevamos poco tiempo, la mayor parte de la población, sin el peligro de ser atacados por otros animales ante los que teníamos que luchar o huir. Por lo que nuestro organismo sigue manteniendo intacto este recurso fisiológico que consiste en que cuando el cerebro evalúa una situación como estresante, el hipotálamo estimule a la hipófisis para liberar hormonas que activan las glándulas suprarrenales, liberando la adrenalina, noradrenalina y cortisol preparando al organismo para la acción, tensando los músculos, aumentando el ritmo cardiaco, los sentidos entran en un estado de alerta y se vierte más glucosa y grasa en la sangre para proporcionar más energía. En condiciones apropiadas los cambios provocados por el estrés resultan muy convenientes, pues nos preparan de manera instantánea para responder oportunamente y poner nuestra vida a salvo. Muchas personas en medio de situaciones de peligro desarrollan una fuerza insospechada, saltan grandes obstáculos o realizan maniobras prodigiosas.

El estrés es causado por el instinto del cuerpo de protegerse a sí mismo. Este instinto es bueno siempre que sea puntual, lo que consideramos el estrés agudo, en una situación de emergencia, como saltar cuando nos va a pillar un coche, o girar el volante ante un obstáculo que acaba de aparecer. Pero cuando la respuesta de estrés es crónica, prolongada en el tiempo puede causar enfermedades tanto de carácter físico como psicológico, por percibir nuestras actividades diarias de forma amenazante sin saber como afrontarlas o sin capacidad de relajarnos o de dormir para poder reducir esos niveles. Recordemos que se activa por una percepción subjetiva que interpretamos cada uno de forma diferente.

El estrés es una sensación normal que, en su justa medida nos ayuda a hacer las cosas. Sería como la sal de la vida, sin nada de estrés estaríamos tan relajados que no nos apetecería hacer nada, mientras que con mucho estrés estaríamos tan nerviosos que tampoco seríamos capaces de hacerlo. Por lo que tenemos que tener en cuenta que cada persona tiene una dosis de estrés necesaria para alcanzar su máxima eficacia ya que los niveles hormonales del estrés no afectan a todo el mundo de la misma manera.

Cuando el estrés afecta a profesionales que trabajan con seres humanos donde hay emociones, da lugar a un nuevo concepto, con sintomatología específica. El bournout o Síndrome del quemado, que se origina por la percepción de una discrepancia significativa cuando los profesionales sienten que su trabajo no esta lo suficientemente reconocido o tan solo cuando sus expectativas laborales no se alcanza. Se suele dar en personas que quieren llenar su vida solo con el trabajo, logros, estatus y reconocimientos. Su rasgo fundamental es el agotamiento o cansancio emocional o, lo que es lo mismo, la sensación de no poder dar más de sí mismo en su trabajo, trasladando la sensación a las demás parcelas de su vida, repercutiendo tanto en lo emocional, como en lo físico.

Cuando un trabajador siente “bournout” desea abandonar su trabajo, su absentismo es elevado, realiza largas pausas durante el trabajo, llega tarde con frecuencia y su rendimiento suele ser bajo.

Y es que, como dijo el poeta: “Yo creí que con el tiempo / mis penas se acabarían, / y se me van aumentando / como las horas del día”.

Es bueno recordar que existían tiempos pasados, donde la ganancia económica no era la máxima de la vida y los estresores que hoy consideramos universales no existían como son los hacinamientos humanos, las presiones económicas, la sobrecarga de trabajo, el ambiente competitivo, etc., son circunstancias que se perciben inconscientemente como amenazas, cuando realmente no lo son. Esto hace que nuestros cuerpos reaccionen a la defensiva, respondiendo con irritabilidad, agresividad y sufriendo consecuencias nocivas sobre todo el organismo.

Lo que alivia el estrés no es igual para todos. Voy a exponer los recursos mas universales para ayudar a nuestros lectores que puedan padecerlo: Hacer ciertos cambios en el estilo de vida es el mejor comienzo.Empiece por consumir una alimentación saludable y equilibrada, al igual que dormir bien y hacer ejercicio. También reduzca la cafeína y la ingesta de alcohol y no use nicotina, cocaína ni otras drogas psicoactivas.

Uno de los enfoques más eficaces es aprender a relajarse, con cualquier tipo de escuela o modalidad (yoga, taichí, meditación, las técnicas de relajación de Jacobson o el entrenamiento autógeno de schultz), son algunos ejemplos del amplio campo de técnicas de relajación que cada uno puede encontrar.

Recuerde que es bueno enfocar el trabajo con descansos para tener un mayor rendimiento con un menor coste físico para poder alternar durante la semana el trabajo con actividades lúdicas, físicas, intelectuales y afectivas. Programe un poco de tiempo libre todos los días. Pase tiempo con personas con las que usted disfruta, busque su enriquecimiento interno para poder aportar a la gente que le rodea y no sentirse vacio, esto es uno de los mejores antídotos para el estrés.

No se preocupe acerca de las cosas que usted no puede controlar, como el clima, la caravana o la subida de los tipos de interés, pero tome todas las medidas que pueda para afrontarlas (llevar un paraguas, salir antes de casa, no hipotecarme al máximo) y sobre todo evite depender de este tipo de variables en su vida. Haga algo acerca de las cosas que si puede controlar.

Prepárese lo mejor que pueda para sucesos que usted sabe que pueden ocasionarle estrés, buscando los recursos que tiene a su alrededor, pidiendo ayuda a los amigos, familia o profesionales de la sanidad o del campo que corresponda que puedan ayudarle.

Evite los conflictos o afróntelos de forma resolutiva, dejar cosas a medias recuerde que nos hace tener preocupaciones o pensamientos que nos llevan al estrés.

2 comentarios sobre “El estrés

  1. Responder
    Yolanda - octubre 13, 2017

    Tengo una hija de 16 años que la han diagnosticado, trastornos de pánico y agorofobia la trata un psicólogo desde hace 2 meses una vez a la semana y también va a técnicas de respiración,el problema es que no mejora y cada día tiene síntomas nuevos,mareos, vértigos, miedo a estar sola y que le de un infarto, o cualquier cosa, no se si usted se dedica a esto estoy buscando a alguien especializado porque la situación es casi insostenible, lleva una semana sin acudir al instituto, y necesito a alguien que nos diga si esto tiene cura, ella no va a mejor.

    1. Responder
      Manuel López Espino - octubre 28, 2017

      Si me dedico a ello. Si quiere llámeme al 609103511 para poder tener una primera consulta.

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